1 de junio de 2012

¡Qué grandes son tus obras Señor! -Parte 1-

Anécdota de estos días..

        ¡Qué grandes son tus obras, Señor, 
                                qué profundos tus proyectos!
                                                                                                 (Sal 92, 6)

 
(Lo escrito aquí, sucedió los primeros días de Mayo de 2012)

Queridos amigos,

Les escribo para compartirle en algunas líneas, cosas que me han sucedido estas últimas semanas en la facultad. Son esos gozos o alegrías con sabor a eternidad que es imposible no compartirlas.

Comencé en esta universidad el año pasado, luego del viaje de la JMJ. Me anoté para terminar el ciclo de la licenciatura, y en eso estoy desde aquel entonces...

El 2011, en la facultad, no pude conocer mucha gente... no pude hacerme de muchos amigos. No hubo mucha relación con mis compañeros ya que entré dos semanas más tarde (por el viaje), y nunca se dió nada... ¡ni siquiera una reunión para comer un asado, unas pizzas!.

Este año las cosas cambiaron. Curso cinco materias del tercer año, una de primero, y una de cuarto. En tercero y cuarto fui haciendo muchos amigos. Con los de tercero vuelvo todos los días a casa... viven por la zona. Con los de primero ya no curso más porque entre una cosa y otra, me cambié de comisión. Sin embargo a casi todos los conozco...

Cada vez que salgo desde mi casa hacia la facultad hago una especie de "pacto" con Dios. Le digo... "vos inquietalos con preguntas sobre la fe, sobre Vos, sobre nuestra relación amistosa y yo -si ellos me preguntan- paso a contarles de qué se trata toda esta aventura" (con Él nos entendemos, somos bastante amigos a pesar de que yo, como casi todo cristiano,  le fallo seguido vió...). Sin embargo la amistad es grandísima.

No es que sólo espere a que me pregunten. No es que olculte mi fe. ¡para nada!. Digamos.... se den cuenta fácilmente porque no hay día que con alguno de la facultad no toque un tema relacionado con lo religioso/espiritual. Además, llevo un mate a la facultad que tiene un logo de mi grupo/movimiento juvenil. Como si esto fuera poco, el termo tiene una calcomanía (sticker) de otra actividad solidaria, etc. ¡¿¿Como no van a preguntar??! jaja.

El Miércoles (2 de Mayo) fue un día espectacular.
En el primer corte/recreo o como quieran llamarle fui al patio, donde estaba el grupo de cuarto año. Una de las chicas preguntó... ¿qué hiciste vos Juan el fin de semana?...
Enseguida se me cruzó por dentro "¡Me fui de retiro!" pero algo me acalló y dije "Me quedé acá, en la ciudad". En ese instante, por dentro pensé ¡no seas cagón y decí lo que hiciste! (porque a estos chicos aún no los conozco mucho... ¡imaginen que curso sólo una materia con ellos!), y con cierto coraje añadí "¡Me fui de retiro!".
Imaginen las caras. Ninguna muy sorprendida que digamos porque la mayoría en su adolescencia había hecho un retiro. 
Lo gracioso -para mi- fue cuando les dije "Me fui a un retiro de silencio"... ¿¿¿¿DE QUÉEEEEEEEEEEEEEEEE????.... ¿Y CÓMO QUE ESTUVISTE EN SILENCIO DOS DÍAS????  ¿¿¿¿¿VOSSSSSS????. ¡YO ME MATO!, etc..etc...etc...

Minutos más tarde una de ellas me dijo que no pisaba una Iglesia hacía largo tiempo y que ni loca se confesaba porque hacía mil años que no acudía al Sacramento de la Reconciliación (o confesión) y por ende la iban a retar o darle muchas penitencias. 
Le dije que no era así, que estaba exagerando, nos reímos mucho, le di ejemplos, etc. ¡son recontra bienvenidas porque felíz estará Dios, sabiendo que un 'hijo perdido' ha vuelto a casa!.

Risa va, risa viene, etc... hablamos de miles de temas.
Por momentos me sentí como coartado de mi libertad (jajaja) ya que estaba sentando en un banco y tenía a 5 mujeres y un chico en todas las direcciones, preguntándome cosas.
Una estaba como 'arrodillada' frente a mi, otras dos a mis costados en el banco, y dos más parados, escuchando. 
Todos con muy buen ánimo y serios, espectantes. Eso fue lo que más disfruté. Disfruto cuando la gente pregunta con ánimos de saber, por más que no comparta.
Disfruto que, a pesar de concordar o no, nos respetemos.

En un momento, entre tema y tema, las chicas se pusieron a cantar "Cordero de Diooooosss... que quitas el pecado...". ¡Gritaban!. A mi me dio vergüenza que lo hagan e intenté callarlas. Les decía ¡Shhh!! ¡¡shhhh!! ¡dejen de cantar así!. En ese instante, salió uno de los ordenanzas de su piecita (el ordenanza es aquél que limpia, que deja en orden la facultad para que los alumnos, docentes, etc, la utilicen), comenzó a caminar hacia el pasillo, escuchó que las estaba callando, volvió y me dijo "¿por qué no dejás que canten?". 
Siguió diciendo: "Chicas, canten. Si esto las hace felces, ¡canten!". 

¡¡¡¡¡IMAGINEN MI CARA!!!!. Por un lado me puse muy felíz por lo que dijo ese buen hombre, y por el otro me desconcerté ya que pensó que era un anticatólico, ¡no sé!, un ateo. ¡No sé que habrá pensado!.

Minutos más tarde, mientras todos entraban a sus aulas, busqué al ordenanza. Lo paré y le comenté la situación. Le dije "no mal entienda lo de hoy, yo también soy católico, pasa que las chicas cantaban porque me jodían un poco sobre lo que les hablaba ya que hablamos sobre temas referidos a la Iglesia, a la fe, porque voy a un grupo juvenil".
El señor me miró y me dijo "yo al escuchar sus voces, no pude dejar de pensar en mi hija de 29 años. Ella falleció de un cáncer de colon hace dos semanas (los ojos se le empezaron a poner vidriosos, como para largar lágrimas...) y cuando escuché a esas chicas fue como sentir algo por parte de Dios. Sentí que Dios me hablaba a través de ellas o me daba una señal. Sentí que me decía '¡arriba!, ánimo, ¡adelante!'".
Yo me quedé sin palabras y hasta me sentí super culpable por querer callarlas, se imaginarán. ¡Mirá lo que suscitó en este hombre ese canto!, pensaba por dentro mientras él me hablaba.
Le pregunté bien cómo había sucedido todo. Intenté explicarle que en estos momentos es donde más fuerte hay que ser y que tenga mucha fe, que no pierda la fuerza. Le dije finalmente que me llame si necesitaba algo. Que venía todos los días a la facultad y que no dude en pararme ante cualquier cosa que necesite.

Me fui a la clase. Al salir lo busqué para darle una imagen de la Virgen, pero no lo encontré. Mañana (3 de Mayo) se la daré. Recen mucho por él, aunque ni sepamos su nombre. Dios lo conoce muy bien.
Por eso el título del mail, ese versículo del Salmo 92 tan lindo. Me quedé pensando mucho en eso...¡en los proyectos de Dios para cada uno de nosotros!. Hoy estamos, mañana no sabemos. Pero Dios, ante todo, quiere que seamos felices, que vivamos felices. 
El Plan de Dios es muy grande. Enorme. Imposible pensar todo lo que tendrá preparado para cada uno en esta vida. Pero la que más nos importa es la que viene, por eso hay que preparse, ser buenas personas y perseverar en este camino de fe. 
No es fácil, claro está: caemos, nos levantamos, tropezamos, caemos, nos volvemos a levantar. Lo importante (creo) es no perder el norte, ya que como dice la Palabra, "gracias a la constancia salvarán sus vidas" . 

Hacia Jesús queremos ir y María, como buena Madre, nos ayudará mucho en nuestro caminar.
Al pensar todo esto, recordaba esa frase de Cecilia Perrín, joven focolar que sufrió un cáncer en pleno embarazo y los médicos le aconsejaron que abortara, pero ella supo llevar ese embarazo, más allá de todo dolor, porque a pesar de tantos problemas, sabía cual era su meta: la santidad. 
Su frase, tan linda y acertada fue: "Tus caminos son una locura, rompen mi humanidad, pero son los únicos que quiero recorrer". ¡Qué frase tan hermosa!, ¿no?. Cada vez que la leo, algo me mueve en lo más íntimo.

Pase lo que pase, no perdamos de vista nuestro norte. Dios nos ama, nos quiere ver más unidos que nunca siendo, seriamente, levadura en la masa. El mundo está como está por falta de cristianos auténticos, que vivan genuinamente. El mundo necesita vernos unidos en serio, corazón con corazón, como reza la oración del P. Victor. No estamos para seguir paveando. Muchos hombres y mujeres buscan respuestas a miles de problemas diarios. Nosotros encontramos una gran solución: Jesús. ¿Y si lo anunciamos?...

¡No dejemos de navegar mar adentro!

En nuestro trabajo, en la escuela, en las universidades, donde sea ¡hay mucho por hacer!.
Cosas que uno nunca imagina pero que Dios, en sus grandes obras, nos tiene preparadas.

¡Un abrazo inmenso en Cristo Jesús y María Santísima!

En estos días redactaré la segunda parte... 
¿cómo siguió mi relación con el ordenanda?

1 comentario:

  1. Por momentos sentí que estábamos en el mismo curso. Tienen mucha suerte tus compañeros, por tener un testigo de Cristo tan así, tan convencido, tan profundo. Me alegra mucho leer notas cargadas de espiritualidad universitaria franca, abierta y generosa. Te mando un gran abrazo, Juan. ¡Hacia lo alto, nomás!

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